Museo 26 de Julio: la casa donde cayó Lilís y acabó su poder


El Museo 26 de Julio, inaugurado en abril de 2015, ocupa la antigua propiedad de don Jacobo de Lara, comerciante, administrador de Hacienda durante el gobierno de Ulises Heureaux (Lilís) y compadre del mandatario.

Hoy recibe a cientos de visitantes que, a través de sus cuatro salas, recorren los acontecimientos que desembocaron en el ajusticiamiento del dictador el 26 de julio de 1899, al tiempo que descubren la historia de Jacobito de Lara, uno de los protagonistas del magnicidio, cuya vida quedó marcada por la gloria y la tragedia.

Joven héroe consumido por la tragedia

La historia de Jacobito de Lara constituye el eje emocional del Museo 26 de Julio y uno de los relatos más sorprendentes de la historia dominicana. Con apenas 17 años, el hijo de don Jacobo de Lara asumió un papel decisivo dentro del complot para derrocar a Lilís.

Oculto en el almacén de su padre, esperó el momento en que el mandatario abandonó la reunión que sostenía con su compadre. Desde una ventana disparó dos veces contra él, impactándolo en la nuca y en la oreja derecha.

Aquellos disparos no fueron mortales. Lilís cayó herido junto a la guásima que aún hoy señala el lugar del magnicidio. En un intento por defenderse, accionó su revólver, pero hirió accidentalmente de muerte a un anciano que transitaba por el lugar.

Ese error permitió que Ramón Cáceres avanzara hacia el presidente y le disparara cuatro veces, causándole la muerte. Instantes después llegó José Brache, quien descargó su revólver sobre el cuerpo del dictador ya fallecido.

Aunque la historia reconoce a Ramón Cáceres como el hombre que dio muerte a Lilís, el museo destaca que fueron los disparos de Jacobito los que hicieron posible el desenlace del atentado. Aquel adolescente pasó a ser considerado uno de los héroes del movimiento que puso fin a la dictadura.

Sin embargo, apenas dos años después, cuando tenía 19 años, su historia tomó un giro dramático. Enamorado de la joven Emilia Michel, trasladó su temperamento impulsivo al ámbito personal y convirtió una vida marcada por el heroísmo en una tragedia.

Según los testimonios que se exhiben en el museo, Jacobito sorprendió a Emilia conversando en el parque de Moca con otro joven que le había regalado una rosa.

Incapaz de soportar lo que interpretó como una traición, sacó un arma —la misma que había utilizado durante el atentado contra Lilís— y disparó contra la joven. Uno de los proyectiles impactó directamente en su corazón. Emilia murió en el acto.

Tras el crimen fue arrestado y trasladado a la Fortaleza San Felipe, en Puerto Plata. Su padre, preocupado por posibles represalias de seguidores del antiguo régimen, logró que se le facilitara un arma para defenderse dentro de la prisión, debido a que estaba recluido en la ciudad natal del dictador.

Antes de cumplir los 20 años, Jacobito puso fin a su vida en la cárcel.

En apenas dos años protagonizó tres episodios que marcaron para siempre su memoria: fue héroe, homicida y suicida.

Lejos de glorificar estos hechos, el museo utiliza su historia para invitar a la reflexión sobre las consecuencias de la violencia y la incapacidad de controlar las emociones.

Inicio del recorrido histórico

La visita inicia en la Plazoleta 26 de Julio, donde los guías explican el acontecimiento ocurrido el 26 de julio de 1899: el ajusticiamiento de Ulises Heureaux (Lilís), considerado el primer dictador de la República Dominicana.

En el centro de la plazoleta se levanta la escultura metálica El vuelo de la libertad, de líneas ascendentes y pintada en rojo y negro.

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Infografía

Según la narrativa del museo, el rojo simboliza la sangre derramada por los jóvenes mocanos que participaron en la conspiración, mientras que el negro representa los años de oscuridad vividos por el país durante el régimen de Lilís.

Detrás del monumento se encuentra una tarja con los nombres de los 35 jóvenes mocanos que integraron la conspiración para ajusticiar al mandatario, uno de los elementos de mayor valor simbólico del conjunto monumental.

Cuatro salas para entender una época

El museo organiza su recorrido en cuatro salas que permiten reconstruir tanto el magnicidio como el contexto político, económico y social de finales del siglo XIX.

La primera sala está dedicada a la familia De Lara. Allí se conservan fotografías, documentos comerciales, licencias de importación y exportación, muebles de caoba, un aguamanil, billetes de la época y otros objetos pertenecientes a la residencia de don Jacobo de Lara.

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Infografía

También se exhiben fragmentos de la estructura original del inmueble que han sobrevivido al paso del tiempo.

La segunda sala está consagrada a Jacobito de Lara. Reúne fotografías, testimonios, documentos históricos, la historia de su relación con Emilia Michel y referencias al libro Crónicas. Una pregunta preside este espacio: “¿Qué pasa cuando se abrazan el amor y la muerte?”, invitando al visitante a reflexionar sobre el destino del joven mocano.

La tercera sala profundiza en la figura de Ulises Heureaux. Presenta una cronología de su vida política, explica el origen de las famosas “papeletas”, exhibe reproducciones de documentos históricos, objetos relacionados con el Ferrocarril Central Dominicano y fotografías del velatorio del mandatario.

La visita concluye en una cuarta sala donde se exhiben monedas antiguas, cartas manuscritas de Lilís dirigidas a don Jacobo de Lara, documentos oficiales, reproducciones del acta de matrimonio del mandatario y diversas piezas relacionadas con la economía dominicana del siglo XIX.

  • Horario: de martes a domingo, de 10:00 am a 6:00 pm. Entrada: RD$50 por persona.